Desperté y el olor a guayabas caía sobre mis hombros
no sé que día es hoy; es invierno.
No habré visto la nieve al terminar el año
ayer vi llover.
Las hojas se movían hasta que dejaron de ser hoy
hoy es el peor día para tomar el camión, el tráfico es tremendo.
Los libros no están en su lugar; estan acomodados
ella los acomodó Le pedí que no lo hiciera Se fue al amanecer
Una foto vale más al ser quemada que al derramar lágrimas ancianas
se fue en invierno
al terminar el año no sabré si volvió
Siento un hormigueo en el brazo
al subir al camión me daré cuenta de que fue por el beso
No sé si la cámara me ve a mí o si yo veo a la cámara
al terminar el año sabré que ella nos vio
Isaí S.R.
jueves, 9 de diciembre de 2010
Yo y tú
Bebamos juntos y entreguémonos al ritual dionisiaco
Pues tú eres tú y yo soy yo
Juntos no somos nada sino una ráfaga de aliento volátil
un destello de grandeza etílica
que con el humo se eleva a la deriva trágica
No hay otra manera de estar juntos que no sea el himeneo.
Así fui parte de tus hermanas y de tus madres
y lo seré con tus hijas.
Tú eres tú y yo soy yo
Yo soy detractor cuando estoy solo
no venero a zeus, ni apolo, ni a deidad alguna
que sea parte del olimpo
Tú eres tú y yo soy yo
Tú sola no eres virgen ni eres materia
eres el descanso de los excesos.
No eres materia ni eres nada, no eres parte del caos ni de ti misma
Tú eres tú y yo soy yo
sólo cuando bebemos
sólo cuando estamos juntos con Dionisio
Isaí S.R.
Pues tú eres tú y yo soy yo
Juntos no somos nada sino una ráfaga de aliento volátil
un destello de grandeza etílica
que con el humo se eleva a la deriva trágica
No hay otra manera de estar juntos que no sea el himeneo.
Así fui parte de tus hermanas y de tus madres
y lo seré con tus hijas.
Tú eres tú y yo soy yo
Yo soy detractor cuando estoy solo
no venero a zeus, ni apolo, ni a deidad alguna
que sea parte del olimpo
Tú eres tú y yo soy yo
Tú sola no eres virgen ni eres materia
eres el descanso de los excesos.
No eres materia ni eres nada, no eres parte del caos ni de ti misma
Tú eres tú y yo soy yo
sólo cuando bebemos
sólo cuando estamos juntos con Dionisio
Isaí S.R.
Brindo al vino
Por el que hace al hombre más valiente y gracias a el no hay rosa que no sea ardiente y solo queda en mi inconsciente.
Es al vino al que venero y sin duda me lo bebo, que primero muera el gusto que el susto de no tenerlo hasta que muero.
Ricardo G.G.
Es al vino al que venero y sin duda me lo bebo, que primero muera el gusto que el susto de no tenerlo hasta que muero.
Ricardo G.G.
Apuleyo

(Madaura, actual Argelia, h. 125-Cartago, hoy desaparecida, actual Túnez, h. 180)
Madaura, actual Argelia en su tiempo fue una zona alejada de los principales centros culturales de la latinidad, radicados en Italia, aunque el desarrollo urbano y económico de la misma permitió que, hacia el siglo II, importantes intelectuales y políticos romanos procedieran de la zona.
Escritor latino. Se formó en retórica en Cartago y acudió a Atenas para iniciarse en la filosofía platónica. Viajó por diversas ciudades y países, hasta que se instaló definitivamente en Cartago. Acusado de haberse casado con una viuda rica de Trípoli mediante unos encantamientos maléficos, escribió en su defensa la Apología de Apuleyo o Sobre la magia, un importante discurso escrito según las normas de la elocuencia jurídica, que constituye el único testimonio de este tipo que se ha conservado de la época imperial. A partir de entonces, desarrolló una brillante carrera de orador en Cartago, donde sus discursos tenían mucho éxito. Su fama como literato se debe a la Metamorfosis, conocida en la Antigüedad como el Asno de oro, novela en once partes que ofrece una penetrante y divertida sátira de la sociedad de su tiempo.
Su obra más conocida es El Asno de Oro.
Narra cómo el joven Lucio, víctima de un hechizo fallido que lo transforma en asno, sin perder sus facultades intelectuales -salvo el lenguaje-, pasa por varios amos y diversas aventuras. El tono humorístico es dominante, pero también hay reflexiones de tipo filosófico y religioso. Es una obra imaginativa, irreverente y divertida que relata las increíbles aventuras de Lucio metamorfoseado en asno. Bajo esta apariencia oye y ve gran número de cosas extrañas, mismas que son relatadas como cuentos intercalados en la novela, hasta que Isis le devuelve su forma humana. Una interpolación desarrolla una de las más bellas muestras de la cuentistera de la Antigüedad Clásica, la fábula de Eros y Psique (Cupido y Psique). Este relato es el más extenso de la novela y da cuenta de las tribulaciones del Alma (Psique) para alcanzar al Amor (Eros) y la inmortalidad. Como ya ha sido mencionado, hay algunas teorías que mantienen que la iniciación en los misterios de Isis relatada en el último libro de las Metamorfosis es autobiográfica.Otras obras suyas son: Sobre el daimon de Sócrates, Florida, Sobre Platón y su doctrina, y también un Sobre el mundo
Quinto Horacio Flaco

(Venusia, hoy Venosa, Basilicata 65 a. C. – Roma 8 a.C.)
El principal poeta lírico y satírico en lengua latina.
Hijo de un esclavo liberto, si bien nació cuando su padre ya gozaba de la libertad. Su padre, aunque pobre, invirtió mucho dinero en la educación de su hijo, acompañándolo a Roma donde inició sus estudios de Gramática con Orbilio y, probablemente, los de retórica con Heliodoro. A los 20 años de edad se trasladó a Atenas para estudiar griego y Filosofía en la Academia con Teomnesto.
Tras el asesinato de Julio César, se unió al partido republicano, formando parte del ejército que Marco Junio Bruto preparaba en Grecia para oponerse a los triunviros Octavio y Marco Antonio, siendo nombrado tribuno militar.
Horacio decidió volver a Roma, conociendo entonces la noticia de la muerte de su padre y la confiscación de sus propiedades. Sumido en la pobreza, consiguió no obstante trabajo como escribano de cuestor, un puesto que le permitió practicar su arte poético.
Con el tiempo, Horacio fue ganando el respeto y la admiración de los círculos literarios romanos, al que pertenecían Virgilio y Lucio Vario Rufo, quienes le presentaron a Cayo Mecenas (38 a. C.), amigo y consejero de César Augusto. El emperador le brindó su protección, llegándole a ofrecer un puesto como secretario personal. Mecenas llegó a convertirse en su protector y amigo personal, y obsequió a Horacio con una finca en Tiber, en las montañas Sabinas (33 a. C.), donde el poeta se retiró a redactar sus obras. Su amistad fue tal que incluso fueron enterrados el uno junto al otro.
Compuso Sátiras, poesía crítica con abundantes elementos autobiográficos que persigue un fin moral y Epodos, composiciones de carácter lírico en las que tampoco está ausente la crítica social. El epodo es una composición de origen griego destinada al insulto y al improperio. Alguno de los epodos de Horacio conserva este carácter, pero otros son de carácter eminentemente lírico.
También compuso Odas y Epístolas. Las odas son composiciones de carácter lírico que constituyen la obra cumbre de la lírica latina. Son cuatro libros con un total de 104 odas. En ella se jacta de haber sido el primero en trasplantar al latín la lírica eolia en su conjunto, imitando los temas y los metros líricos griegos, sobre todo de Alceo, Safo y Anacreonte. Horacio tiene conciencia de que sus odas son lo mejor de su obra y afirma que serán más duraderas que el bronce. En las Odas el componente fundamental es el lírico.
Los temas y tópicos creados por Horacio gozarán de un respaldo universal a lo largo de la literatura posterior a su fallecimiento. Esencialmente partiendo desde el Renacimiento es difícil no hallar una sola composición influida por los tópicos o las formas horacianas.
Cayo Valerio Catulo

(Verona, actual Italia, h. 87 a. C. – Roma, h. 57 a. C)
Hijo de una familia influyente, su padre era amigo de Julio César, al que Catulo sin embargo despreciaba, quizá a causa de la sequedad de su estilo literario.
Estudió en Roma pasando allí varias temporadas y al fin se estableció el 62 a. C., introduciéndose en los cenáculos literarios de sus amigos, los llamados despectivamente por Cicerón poetas neotéricos: Helvio Cinna, Licinio Calvo, Valerio Catón, Cornificio, Furio Bibáculo y los eruditos Marco Terencio Varrón y Cornelio Nepote.
Se enamoró de una dama muy bella y licenciosa, Clodia, casada con Quinto Cecilio Metelo Céler, gobernador de la Galia Cisalpina, y hermana del tribuno de la plebe Publio Clodio Pulcro, enemigo de Cicerón. Clodia, sin embargo, que aparece en sus versos con un nombre de valor métrico equivalente, Lesbia (que declara la común afición de los amantes a la poetisa griega Safo de Lesbos), tras concederle sus encantos, le fue infiel a la primera ocasión y dejó a Catulo debatiéndose entre el odio y el amor.
La originalidad de Catulo consiste en haber sido el primero en haber iniciado la elegía romana con sus rasgos específicos de subjetividad e intimidad, menos presentes en sus correlatos griegos.
En su estado actual, el corpus catuliano consta de unas 116 poesías, 102 encabezadas por una dedicatoria a Cornelio Nepote que sin duda debió pertenecer a una compilación anterior, aparentemente distribuidas en tres grupos. El primero, hasta la composición 60 inclusive, comprende poemas líricos cortos, en metros varios, de asuntos sacados de los más diversos acontecimientos de la vida: poesías amorosas, otras dirigidas a amigos o enemigos, improvisaciones ingeniosas, anécdotas, sátiras, y un breve himno a Diana.
Murió a los 30 años de edad según algunos estudiosos, según otros a los 33.
Tito Petronius Arbiter

(Nacido en algún momento entre el 14 y el 27 d. C.-muerto h. el año 65)
Escritor y político romano Tácito se refería a él mismo como árbitro de la elegancia (Arbiter Elegantiae). Petronio organizaba todos los eventos que tenían lugar en la corte de Nerón, fue también procónsul de Bitinia, y más tarde cónsul. Su influencia sobre Nerón despertó los celos del prefecto del pretorio Cayo Ofonio Tigelino, otro de los favoritos del emperador, que lanzó contra él falsas acusaciones. Participó en la conjura encabezada por Pisón y Nerón, avisado, le ordenó permanecer en Cumas; Se dice que antes envió al emperador un escrito en el que enumeraba todos los vicios del tirano. El escritor decidió quitarse la vida dejándose desangrar hasta morir.
Petronio es autor de una notable obra de ficción, una novela satírica en prosa y verso titulada el Satyricón, (c. 60), de la cual se conservan algunos fragmentos; narra las aventuras de dos libertinos, Encolpio y Ascilto, e incluye algunos cuentos milesios sexualmente explícitos.
El Satyricón es el primer ejemplo de novela picaresca en la literatura europea, y puede considerarse el modelo de novelas posteriores. Ofrece una descripción única, y a menudo enormemente desinhibida, de la vida en el siglo I d. C. A pesar de que su narrador se expresa en el mejor latín de la época, la obra es especialmente valiosa por los coloquialismos en los parlamentos de muchos personajes que ofrecen un interesante objeto de estudio sobre el latín vulgar de la época.
Esta obra que ha llegado a nuestros días demasiado fragmentada y cabe destacar que está escrita en latín vulgar, por lo cual se considera de gran relevancia para el estudio de esta lengua.
Esta obra que ha llegado a nuestros días demasiado fragmentada y cabe destacar que está escrita en latín vulgar, por lo cual se considera de gran relevancia para el estudio de esta lengua.
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